Retos de la mujer empresaria y emprendedora
22044
post-template-default,single,single-post,postid-22044,single-format-standard,stockholm-core-1.0.6,select-theme-ver-5.1,ajax_fade,page_not_loaded,wpb-js-composer js-comp-ver-5.7,vc_responsive

Retos de la mujer empresaria y emprendedora

¿Cómo podemos las mujeres enfrentarnos a los retos que para nosotras supone desarrollar nuestro liderazgo?, ¿Cuáles son las claves para poder implantar un liderazgo efectivo y acorde a quiénes somos?

 

El liderazgo requiere adquirir una serie de cualidades ya se trate de un hombre o de una mujer. No obstante, el liderazgo femenino supone todo un reto como mujer, para disponer de una vida profesional adaptada a tu personalidad y tus circunstancias personales. Dichas características las podríamos resumir en las siguientes:

 

  • Conocerse a una misma. En este sentido, es importarte conocer cuáles son las creencias que como mujer has adoptado. Las creencias podrían definirse como aquellos asentimientos o créditos que le otorgamos a un hecho como cierto. Las creencias vienen condicionadas por el entorno familiar, la educación escolar y nuestra propia experiencia vital, ya sea propia o a través de amigos y conocidos. Por consiguiente, resulta fundamental que como mujer te plantees las siguientes preguntas: ¿qué es lo escuchaste en tu familia sobre ser mujer?, ¿cuáles son tus metas profesionales y cómo entra en juego para ti, el hecho de ser mujer?, ¿cuál deseas que sea tu impacto en la sociedad y en tu entorno más directo de tu experiencia como mujer?

Seguramente las respuestas a dichas preguntas pueden darte algunas claves de cuáles son tus principales creencias, sobre lo que significa para ti el ser mujer y poder, a partir de ahí, conocer algunos orígenes de tus comportamientos, maneras de actuar y realizar las rectificaciones -si así lo consideras oportuno- para superarte y poder funcionar de una manera más acorde con las metas que deseas conseguir.

 

  • Valorarse a una misma. El punto anterior está muy relacionado con éste, ya que no se puede valorar lo que no se conoce. Sólo una misma puede darse valor. El reconocimiento de otras personas será difícil de conseguir si antes no somos capaces de conseguir valorarnos a nosotras mismas. Como mujer eres única y el origen de todo liderazgo ha de partir de ti misma. Acéptate como eres, pon en valor todas las cualidades que tienes y ayúdate a construir una vida a favor tuyo. Este valor de una misma requiere alejarse de autosabotajes, dedicar tiempo al cuidado de una misma y sobre todo pensar que somos lo más importante en nuestra vida. Es difícil que nuestro equipo, nuestra familia y nuestra profesión funcione correctamente si no somos capaces de cuidar nuestro propio motor, que nos permitirá dar lo mejor de nosotras a los demás.

 

  • Buscar la cooperación en los demás. Todo liderazgo exige poder delegar en nuestro equipo y en todas aquellas personas que nos ayudan en nuestro quehacer diario, ya se trate dentro de una empresa o de una organización, o en una casa. Para ello, esfuérzate por crear vínculos de confianza con las personas y delega responsabilidades en ellas. No puedes llegar a todo y no merece la pena soportar altos niveles de stress y un cansancio llevado al límite. El creer que como mujer puedes controlarlo todo es una creencia que, en ocasiones, puede resultar una carga innecesaria. Para conseguir alcanzar nuestras metas podemos ayudarnos de las personas de confianza que, en la mayoría de los casos, estarán dispuestas a ayudarnos en esa misión.

 

  • Desarrollar a otras personas. La persona líder no sólo es capaz de poder transmitir conocimientos, sino también ayudar a otras personas a que los adquieran y, con ello, crecer y mejorar en su día a día. Para ello, es importante poner en marcha una cualidad eminentemente femenina de forma natural, aunque el hombre también puede desarrollar, que es el cuidado hacia los demás. Cuida de tu equipo, conoce sus verdaderas necesidades y sus anhelos. Todo ello, contribuirá a obtener un mayor rendimiento de las personas, además de mantener su motivación a un buen nivel.

 

  • Confiar y poner determinación en las decisiones. Ten confianza en ti misma y sigue tu intuición, otra cualidad muy femenina. Trabaja en la convicción de la seguridad en tus decisiones y, en caso de fallar, asume completamente la responsabilidad del error, descargando a tu equipo de ello, además de obtener el máximo aprendizaje ante dicho error.

 

  • Planificar con detalle todas las acciones a realizar y dejar también margen a las alteraciones por circunstancias sobrevenidas. La planificación y la atención a los detalles otorga mucha seguridad a los demás. No obstante, en ocasiones la planificación ha de poder combinarse con la adaptación al cambio y ser capaz de cambiar el rumbo de las acciones, con la mayor naturalidad y tranquilidad posibles.

 

  • Gestiona tus emociones. Una buena gestión emocional te ayudará a sobrellevar tu día a día de una forma más tranquila. Siempre puedan darse situaciones o personas que consigan desviarnos de nuestro estado más centrado. Sin embargo, es fundamental que tu estado de ánimo no se altere por los demás. Ante situaciones inexplicables o difíciles de superar plantéate la siguiente pregunta: ¿Qué he de aprender sobre mí en esta situación? Mantén el foco en ti y no dejes que ninguna situación o persona pase por tu vida sin lograr un aprendizaje de todo ello.

 

 

 

Analiza todos estos puntos y date la oportunidad de ofrecer a los demás un liderazgo acorde con quién tú eres. No has de renunciar a ti misma para convertirte en una buena líder para tu equipo. Seguramente tu equipo valorará mucho más tu propia personalidad, tu forma de hacer las cosas y todo aquello que te diferencia. En definitiva, tu equipo pide que seas simplemente tú.

 

Berta Santos